No creo en la posibilidad de regular con ninguna ley la aparición del brand placement en series o películas. En su lugar considero más acertado el camino de la autorregulación, como se viene apuntando en buena parte de los posts. Es decir, deben ser los directores y productores los que decidan el modo y la cantidad de publicidad que fusionarán con sus contenidos, y que el espectador como consumidor final decida hasta qué punto resultan tolerables.
Recordemos que la razón fundamental de la inclusión de publicidad es que se trata de una jugosa fuente de financiación. Y si el dinero aportado por las marcas resulta necesario para que un proyecto fílmico o televisivo salga a flote, bienvenido sea.
Los espectadores son gente lo suficientemente sensata y madura para juzgar por ellos mismos sin censores que filtren los contenidos y un buen director ya se preocupará de que la aparición de publicidad en su obra se haga de manera sutil y sin desmerecer ni dañar lo esencial de su guión.
Por otro lado no olvidemos que el cine de alguna manera es un reflejo de la sociedad que lo produce, y las marcas hoy invaden tanto el especio público como el privado. Echad un vistazo a vuestro alrededor ahora mismo y seguro que en un solo "plano" de la estancia encontraréis por lo menos cinco marcas de productos.
Esto significa, que percibir productos con sus marcas en el cine o en una serie, no es un suceso tan chirriante para el espectador medio que ya está inmunizado a su presencia; quizás si lo sea algo más para un comunicador visual que observa atentamente ese tipo de maniobras y entiende cuál es el fin de ese mensaje encubierto. Pero insisto, las marcas son elementos omnipresentes en las sociedades de la opulencia, la nuestra, bombardean a nuestros sentidos y de alguna manera forma parte de nuestro paraje natural, sus imágenes y mensajes forman parte de nuestro entorno. Lo realmente extraño sería encontrar entornos sin "marcar". Si queréis ver una muestra de ello echad un vistazo a la serie de fotografías "Ciudad oculta" del fotógrafo austriaco Gregor Graf y veréis a lo que me refiero.
DESDE BRASIL, RICARDO CUNHA
Hace 46 minutos


